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Las opiniones sobre centros a distancia en Internet

Vamos a analizar la credibilidad que nos deben merecer la multitud de opiniones sobre los centros a distancia, que tanto abundan en foros y blogs en Internet. También vamos a dar unas recomendaciones para que seamos todos un poco más críticos con lo que leemos en la web.

Lamentablemente Internet, y en especial los foros y comentarios en los blogs, se han convertido en el lugar por excelencia donde volcar toda la negatividad en un momento de frustración. Hasta el punto de que un malentendido, o un error puntual, pueden dañar injustamente la imagen de un centro de estudios online, o peor, confundir a futuros alumnos en sus decisiones.

El caso más curioso, y el que en el fondo ha inspirado este artículo es el de una chica que, en un foro, afirmaba estar asustada por haberse matriculado en un centro online del que, para no dañar injustamente a nadie, omitiremos el nombre. La protagonista de este párrafo se había matriculado en un curso cuyo temario le había parecido apropiado, en un centro a distancia bastante conocido. Tras la matrícula se dedicó a buscar en Internet opiniones y a partir de esa búsqueda, llega a la conclusión de que se ha equivocado con su elección, pues las opiniones son mayoritariamente negativas.

Empecemos por analizar la última afirmación: que las opiniones son “mayoritariamente negativas”. Para poder extraer conclusiones correctas acerca de una opinión mayoritaria, primero debemos asegurar que se ha preguntado esa opinión a las personas adecuadas. Como estamos hablando de la opinión de un centro de estudios a distancia, deberemos preguntar únicamente a quienes han tenido alguna experiencia con ese centro concreto. Éstos son los ex alumnos, o los alumnos actuales que estén matriculados en algún curso de ese centro. Cualquier otra persona no está legitimada para dar una opinión válida.

Ya hemos acotado el quién, a quiénes debemos preguntar para poder formarnos una opinión válida y útil sobre el centro que nos interesa. Este conjunto de personas que hemos concretado, es lo que en estadística se llamaría la población de estudio. Tras acotar este conjunto nos encontramos con que será de unas proporciones imposibles. Seguramente los ex alumnos se contarán por miles y, tratándose de centros a distancia, estarán desperdigados por todo el territorio español y posiblemente también en el extranjero.

No es, por lo tanto, ni práctico ni realista pretender conocer la opinión que todos y cada uno de esos ex alumnos tienen del centro en cuestión. Pero gracias a la estadística sabemos que es posible conocer esa opinión mayoritaria preguntando solo a unos pocos. Es lo que se llama muestreo, esto es, preguntar a unos pocos que serán la muestra, para conocer la opinión mayoritaria sobre el centro.

Resulta que esta muestra, este grupo reducido al que preguntar y que representará la opinión promedio que se tiene sobre el centro, no puede elegirse de cualquier manera. Deben cumplirse varios requisitos matemáticos, y el más importante de todos ellos es que los miembros de la muestra, sean elegidos al azar de entre todos los miembros de la población de estudio, que en el caso que nos atañe se forma de todos los ex alumnos o alumnos actuales del centro.

Ahora debemos hacernos la siguiente pregunta:

¿Quiénes escriben las opiniones que leemos en Internet?

La mayoría de los alumnos que estudian en un centro a distancia, finalizan sus estudios y se dedican a otra cosa sin mayores consideraciones. Sin embargo, aquellos que hayan tenido alguna dificultad con el centro, sea de la índole que sea, estarán deseando hacerlo público. Seguramente no con mala intención, desde luego, lo más probable es que solo quieran avisar a otros.

La cuestión es, este grupo de personas que han sufrido una mala experiencia con el centro, ¿se pueden considerar una muestra aleatoria y representativa de todos los ex alumnos del centro? La respuesta es que no. Están relacionados todos ellos por haber sufrido una mala experiencia, y no forman un conjunto representativo del total. Una muestra correcta, a la que se podría creer, estaría elegida completamente al azar –por ejemplo mediante un sorteo– en el que participaran todos los alumnos y ex alumnos.

De nuevo volviendo a la estadística, a esta situación se la llama muestra sesgada, lo que significa, en nuestro caso práctico, que en promedio, la opinión de quienes han tenido una mala experiencia tenderá a ser más negativa que la del conjunto de todos los alumnos y ex alumnos.

Así, cuando se leen opiniones negativas en Internet, es muy importante tener presente este hecho. Las opiniones negativas no representan a la mayoría, solo a una muestra sesgada.

¿Significa esto que no debemos leer ni tener en cuenta las opiniones de otros en Internet?

¡En absoluto! Las opiniones que llenan foros y comentarios en la web son una información muy valiosa para un consumidor inteligente. Son experiencias reales vividas por otras personas y nos pueden avisar de ciertas deficiencias o de la mejor manera de hacer las cosas. Pero debemos saber interpretarlas, y sobre todo, debemos ser conscientes de que provienen de una muestra sesgada que no representa la opinión mayoritaria.

Entonces ¿cómo deben interpretarse las opiniones que leemos en la web?

Un consumidor inteligente aprovechará toda la información de que disponga, pero la usará de forma correcta y tomará decisiones en base a ese uso correcto. Todas las opiniones negativas que se tengan sobre un centro deben entenderse como una cota. Ya sabemos que proceden de una muestra sesgada, pero nos proporcionan información de lo peor que nos podemos encontrar.

Si hemos leído todas las desgracias publicadas online, que le han sucedido a los estudiantes de un centro concreto, y vemos que lo peor es que los materiales de estudio no eran de buena calidad (según su opinión), podemos descartar todo lo que es peor que eso. Es decir, las opiniones en Internet, aun proviniendo de una muestra sesgada que no representa el total, nos permite establecer cotas.

Si esas opiniones negativas nos parecen aceptables sabiendo que es lo peor que nos podemos encontrar, y por tanto, que en un caso promedio no nos sucederán a nosotros, entonces adelante, no hay porqué temer que nada malo nos vaya a suceder. Siguiendo con el ejemplo anterior, si lo peor que se dice de un centro es que sus materiales son de baja calidad, nos aseguraremos de poder conseguir unos materiales alternativos que los complementen, como libros o apuntes de algún amigo, si resultara que a nosotros también nos parecen de baja calidad.

Como conclusión

Debemos ser capaces de entender lo que leemos en Internet y situarlo en el contexto de quienes lo escriben. Debemos poder identificar casos donde las opiniones provienen de un subconjunto sesgado que no representa a la mayoría, y usar la información que nos aportan de manera inteligente, como una cota y no como un promedio.

Finalmente, en el ámbito educativo, los adultos que estudiamos a distancia debemos tener presente que ya no estamos en el colegio. Debemos tener más confianza en nosotros mismos. Un centro de estudios no es el responsable de nuestro aprendizaje, lo somos nosotros. Debemos ver a los centros de estudios como herramientas que usamos para aprender. No podemos ir con la idea de que nos van a formar, sino pensando que nosotros nos vamos a formar y que ellos nos pueden ayudar en ese proceso. Los centros nos aportarán materiales, profesores y un ambiente de estudio, con consultores y compañeros que nos pueden ayudar con nuestras dudas, pero los que estudiamos y aprendemos somos nosotros. No podemos relegar esa responsabilidad en nadie más.


¿Cuánto cuestan los cursos a distancia de CEAC?

Debido a los muchos internautas que nos escriben solicitando el precio de los cursos a distancia de CEAC, debido también a algunas de las cosas que se leen sobre estos cursos en foros diversos, vamos a intentar aclarar las dudas en este artículo.

Vamos a empezar, sin embargo, por realizar varias aclaraciones sobre CEAC y su funcionamiento que nos evitarán caer en confusiones, o peor, en ideas tendenciosas como las que se leen a veces por Internet. Hay que tener muy presente que CEAC es un centro privado de estudios y cursos a distancia. Esto implica dos diferencias fundamentales con los centros públicos a los que muchos estamos acostumbrados: los cursos los paga íntegramente el estudiante y no es posible acercarse al centro para informarse en persona.

Analicemos primero el hecho de que CEAC sea un centro privado. En España existen fundamentalmente tres tipos de centros de estudios: los públicos, los privados y los concertados.

Así pues, CEAC es un centro privado que no recibe subvenciones del estado, si se tratara de un centro presencial muchos lo tacharían de “colegio de pijos” tal como hemos comentado. Partiendo de esta base, nadie debería esperar que sus cursos a distancia fueran baratos.

En segundo lugar veamos como afecta el hecho de que CEAC sea un centro de estudios a distancia. Aunque CEAC tiene una ubicación física –concretamente está situado en la Avenida Diagonal de Barcelona– los alumnos no pueden acceder ya que está en un edificio de oficinas perteneciente al Grupo Planeta, la entrada del cual está restringida a los trabajadores y visitantes con autorización. De esta manera, aunque vivas en Barcelona no podrás pasar a informarte en persona por el centro, deberás seguir los mismos trámites que sigue cualquier otro alumno situado en cualquier punto de España.

CEAC, como empresa privada, utiliza la publicidad para darse a conocer. Podemos ver anuncios de CEAC en televisión, escucharlos por la radio, leerlos en la prensa escrita o en Internet. Otros centros y universidades privadas hacen exactamente lo mismo. Para informar sobre los cursos, se usa una extensa red de comerciales que asesoran en persona a los que quieren realizar un curso de CEAC. Como en todas partes, los habrá mejores y los habrá peores, unos informaran correctamente y otros se pondrán mas o menos pesados, pero no hay ninguna diferencia de cuando entramos a un concesionario para informarnos sobre un coche: aunque el vendedor se ponga pesado, nosotros compraremos o no según nos convenga, por eso somos consumidores inteligentes y responsables.

Pero vayamos al quid de la cuestión: ¿Cuánto cuesta un curso de CEAC?

No hay ningún misterio al respecto: cuestan alrededor de 2000€ cada curso, unos costarán 1800€ y otros más de 2000€ pero este es el precio promedio. Naturalmente depende del curso, unos serán más largos porqué el temario o las titulaciones así lo requieran y podrán ser más caros. Hay que tener presente que CEAC realiza promociones muy frecuentes por lo que según la promoción es posible beneficiarse de algún descuento en el precio o recibir algún regalo al matricular el curso.

Según la renta de cada uno pueden parecer caros, pero cuando se ve la calidad de los textos, su precio queda plenamente justificado. El centro debe mantener actualizados los materiales y libros de estudio, editarlos e imprimirlos. Además CEAC edita materiales audiovisuales, como clases en DVD, reportajes y tutoriales que complementan los textos, también mantiene un campus online para sus estudiantes, etc. Hay que recordar que el gasto en material de estudios siempre ha sido caro, desde los libros del colegio hasta los abultados volúmenes y textos universitarios, así pues no debe sorprendernos tanto un precio de estas características.

¿Cómo se pagan los cursos a distancia de CEAC?

De la misma manera que cuando compramos una televisión en MediaMarkt, cuando nos matriculamos de un curso a distancia podemos elegir entre pagarlo todo de golpe o bien financiarlo y pagar en varios plazos. Si elegimos pagar un curso que cueste 2000€ en 24 meses, pagaremos poco más de 80€ al mes, lo cual ya es algo asequible a los bolsillos corrientes y nos aleja del colegio de pijos que hemos comentado al principio.

¿Qué pasa si quiero abandonar los estudios de un curso a distancia de CEAC?

Este es un asunto que se ha tratado en algunos foros, donde un usuario se quejaba porque CEAC no le devolvía el dinero tras abandonar el curso. Uno siempre es libre de dejar de estudiar –aunque es una práctica nada recomendable– pero eso no significa que CEAC vaya a devolver ninguna cantidad. El curso ya está comprado, hemos recibido los materiales y nos hemos beneficiado de ellos... Si decidimos abandonar es asunto de cada uno pero el centro no está obligado a devolver cantidad alguna. Las universidades (públicas y privadas) hacen exactamente lo mismo, una vez pagada la matrícula es asunto de cada uno presentarse a los exámenes, pero la universidad en ningún caso devolverá el dinero de la matricula una vez formalizada ésta, ni siquiera si se ha fraccionado el pago.

¿Y si estaba pagando el curso a plazos?

Como hemos dicho, el curso a distancia tiene un coste, el pago a plazos es una facilidad, pero no hay que confundirse con los centros privados concertados, donde se paga una matrícula inicial y luego una mensualidad durante todo el curso académico. En un centro concertado de estas características, si abandonáramos el curso a la mitad dejaríamos de pagar las mensualidades pero no recuperaríamos la matrícula. CEAC no funciona así, no se paga una matrícula y unas mensualidades sino que simplemente se paga todo el curso a plazos, sería equivalente a las matrículas universitarias con pago aplazado. Una vez matriculado el curso, al ser un centro no presencial, no tiene sentido decir que “se dejan las clases”. CEAC está en su derecho a reclamar lo que se debe por el curso completo que se ha adquirido, que además, se podría cursar mas adelante ya que conservamos todos los materiales de estudio.

¿Y si me matriculé del curso equivocado?

Nos sorprendió mucho el testimonio de una chica en un conocido foro de Internet. La chica en cuestión se sentía engañada porque se matriculó de un curso de grado superior de formación profesional y no tenía el bachillerato finalizado, por lo que perdía la oportunidad de presentarse a las pruebas libres. ¿Qué hacer en este caso? No creemos que pueda tratarse de un acto de mala fe por parte de los asesores de CEAC. Si éstos hubieran conocido la situación de la chica le habrían recomendado un curso de grado medio de FP (que tiene un precio similar), que le habría permitido acceder a las pruebas libres y conseguir la titulación oficial. Es decir, que no tiene sentido que CEAC engañe a nadie así.

No sabemos lo que sucedió realmente en ese caso, es sin duda una desafortunada experiencia, aunque, desde luego el curso y los conocimientos los obtendrá igualmente aunque no se pueda presentar por el momento a un examen oficial. Además, la chica sigue teniendo la posibilidad de presentarse a las pruebas libres, pero al no tener finalizado el bachillerato deberá superar antes una prueba de acceso a grados superiores. Las normas de acceso a grados superiores son claras.

Es muy importante que antes de adquirir un curso a distancia, nos informemos por nuestra cuenta de cuales son las opciones que tenemos, que titulaciones poseemos y a que nos dan acceso. Al final, matricularse en un curso a distancia no es tan diferente de adquirir un producto cualquiera: no nos compraremos un coche eléctrico si no tenemos donde cargar las baterías...

Nuestro consejo es: informarse muy bien antes de comprometerse a nada. No dejarse intimidar por un vendedor que pueda ser más pesado de lo recomendable, el dinero nos lo gastaremos nosotros y sólo debemos hacerlo si estamos totalmente seguros de que el curso en cuestión nos interesa. No nos sintamos culpables si tenemos que hacer volver otro día al asesor, vendrá encantado si nos ve seguros la próxima vez.

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Estudiar contabilidad a distancia

¿Como afectan los cambios que el gobierno está llevando a cabo en materia económica? ¿Debo actualizar mis conocimientos de contabilidad? ¿Los cursos a distancia son la solución para una formación continuada en contabilidad?

Es normal, si te dedicas o te quieres dedicar a la contabilidad, que te plantees todo esto en los tiempos que corren. El próximo gran cambio que afectará a empresas y autónomos es el IVA. Cambian los modelos, las facturas no cobradas no se deberán declarar, por tanto tampoco se contabilizarán como impagos para no pagar su IRPF o el Impuesto de Sociedades... Los tiempos cambian y hay que mantenerse actualizados pero, ¿cómo mantenerse al día?

Si bien estas preguntas pueden extrapolarse también a otras temáticas, nos concentraremos hoy en la contabilidad. La contabilidad debe reflejar la economía de la empresa; servirá para la toma de decisiones en las juntas directivas, para presentar a los accionistas y propietarios las cuentas de resultados y también para declarar los impuestos a la hacienda pública. Así pues, es un aspecto clave de la empresa moderna, no es de extrañar que los empresarios exijan niveles de formación cada vez más altos a los trabajadores que manejarán la contabilidad.

Para trabajar como contables, es importante tener buenos conocimientos, ser capaces, resolutivos y estar al día. Por tanto, la formación continuada deberá ser considerada por cualquier trabajador del área contable como parte de su trabajo. Aquí es donde entran los cursos a distancia. Si eres trabajador, asistir a clases presenciales puede suponer un esfuerzo excesivo del que, seguramente, acabarás prescindiendo. En cambio mediante cursos a distancia podrás permitirte estudiar y mantenerte actualizado.

¿Cómo elegir un curso de contabilidad? En primer lugar hay que evaluarse a uno mismo, las siguientes preguntas te servirán de guía:

Si estudiaste ciencias empresariales o económicas en la universidad, pero has olvidado ya las asignaturas de contabilidad, un curso adecuado te puede poner al día rápidamente. En este caso la elección del curso dependerá del esfuerzo que quieras realizar y del nivel que quieras adquirir. Las universidades ofrecen actualmente cursos de postgrado que te pueden permitir una especialización en contabilidad y llegar a un nivel muy avanzado. Si eso no es lo que quieres, baja el listón y estudia un curso más asequible, como los cursos de contabilidad que ofrece CEAC.

Otro caso muy frecuente es alguien que estudió administrativo y en su momento dominaba la contabilidad. Pero la falta de práctica y los cambios surgidos en el mundo empresarial intimidan y no se atreve a indicar en su currículum esos conocimientos de contabilidad. En estos casos, recomendamos también los cursos a distancia de CEAC o de Deusto Formación. Son ideales para ponerse al día y adquirir soltura gracias a los casos prácticos que plantean.

¿Trabajas como contable y simplemente quieres mantenerte al día? A este reto se enfrentan muchos trabajadores en los comienzos de este año. Lo más recomendable en este caso es que estés muy atento a todas las noticias que provengan del ministerio de hacienda y de la Agencia Tributaria. En su web informan constantemente sobre noticias, cambios y ofrecen guías prácticas: http://www.agenciatributaria.es/. Los cursos que se ofrecen actualmente no contemplan aun los cambios que están por venir, ya que el gobierno aun no los ha comunicado con el detalle suficiente para que los equipos docentes puedan incorporarlos con el rigor necesario en sus cursos.


¿Seguiremos estudiando gratis?

Recientes comentarios de algunos políticos ponen en cuestión el actual modelo de enseñanza gratuita o subvencionada. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, nos gustaría conocer las intenciones de cada formación política en materia de enseñanza, aunque al parecer, nadie enseña del todo sus cartas.

Estudiar no es gratis. Desde el instituto hasta la universidad, pasando por todas las modalidades de cursos, másters y posgrados, estudiar tiene un coste y su correspondiente precio. Que a muchos estudiantes les salga gratis o muy barato se debe simplemente a las subvenciones y a la existencia de centros de estudios públicos pagados por el estado.

El modelo de enseñanza gratuita tiene claras ventajas sociales, permite que cualquier persona de casi cualquier nivel de renta, pueda adquirir una formación de una calidad aceptable. Eso reportará beneficios a esa persona pero también al conjunto de la sociedad, ya que una sociedad con un nivel cultural más alto conseguirá un nivel de desarrollo y bienestar también más elevado. Pero cuando el dinero empieza a escasear, como sucede ahora, y los recortes se suceden uno tras otro imparables, se empiezan a poner en cuestión temas que parecían inamovibles, como es precisamente la educación gratuíta.

Vayamos por partes. Nuestra constitución nos asegura una educación universal y gratuita, esto es así por lo menos en su versión actual, porque hemos sido testigos en las últimas semanas de lo sencillo que resulta cambiarla. Así que ni la constitución será una garantía si los políticos se ponen de acuerdo en liquidar la enseñanza pública. Tomando las cosas tal como están ahora, la ley solo garantiza la gratuidad a los estudios de secundaria, esto es, de los 6 a los 16 años. Lo que sucede en edades anteriores y posteriores depende de las comunidades autónomas, aunque por el momento el siguiente tramo de estudios de los 16 a los 18 años sigue siendo gratis o subvencionado, correspondiente a Bachillerato y Formación Profesional. Además, los estudios superiores o universitarios también están subvencionados y son muy asequibles para las clases medias, que pagan aproximadamente un 20% de su coste real.

Los rangos de edades y sus correspondientes estudios se pueden resumir en la siguiente lista:

De la anterior lista están en cuestión la educación con menos de 6 años, especialmente el rango de 0 a 3 años que se financia con fondos públicos desde las legislaturas de Zapatero. También está en cuestión la educación superior o universitaria. Se estudia subir aun más las tasas y compensar las subidas con préstamos o becas. El objetivo podría ser un acercamiento al modelo de educación superior de Inglaterra o de Estados Unidos, claramente privado. A pesar del fuerte arraigamiento de la universidad pública en España, podría tratarse de un modelo en extinción si la crisis perdura y las políticas neoliberales siguen su actual curso.

¿Hay que preocuparse por las enseñanzas medias? Según la Unión Europea, el 85% de la población debería poseer un título de Bachillerato o de Formación Profesional, esto debe entenderse como que, el objetivo en Europa es que todo el mundo tenga un título de este tipo, dejando un pequeño margen del 10 al 15%. Con estos objetivos en la UE y con unas cifras en España que están muy lejos del objetivo, poco más del 50% de los estudiantes en España consiguen estas titulaciones, hacer pagar por estos estudios sería un serio error que distanciaría a España más aun de Europa en materia de educación.

Así pues, no es de esperar que en un futuro a medio plazo se tenga que pagar por las enseñanzas de Secundaria. Tampoco es de esperar tener que pagar por asistir a clases de bachillerato o de FP en institutos públicos siempre que estemos en la edad de 16 a 19 años. El resto de estudios está en el aire. Gane quien gane las próximas elecciones los recortes están asegurados, ya que son la única manera de cuadrar las cuentas del estado y de compensar el alto nivel de endeudamiento. Con unas elecciones recién ganadas y cuatro años por delante hasta las próximas, el gobierno sea del color que sea, tendrá total libertad para recortar y lo hará. Así que es de esperar una subida de las tasas universitarias en los próximos cursos, además de la posible eliminación de plazas de 0 a 6 años, sobretodo de 0 a 3 años.


Estudiar cursos a distancia

Los cursos a distancia ofrecen claras ventajas frente a los cursos presenciales para determinados colectivos, como estudiantes adultos, trabajadores con poco tiempo libre o incluso a personas con alguna minusvalía. En este artículo vamos a analizarlas y discutir en que casos es conveniente estudiar un curso a distancia y cuando es preferible no hacerlo.

¿Qué son los cursos a distancia?

Los cursos a distancia son estudios de temáticas y niveles diversos, en los que el estudiante realiza la mayor parte de la actividad lectiva sin asistir a clases. Normalmente desarrollará esas actividades desde casa, aunque también es habitual desplazarse a bibliotecas o cafés tranquilos, donde haya silencio y un ambiente adecuado para el estudio. Así pues, la característica que distingue los cursos a distancia es el lugar donde se realizará la actividad. Los cursos a distancia también se suelen conocer con otros nombres, como cursos no presenciales o cursos desde casa.

En el otro extremo tendríamos los cursos en los que sí es obligatoria o necesaria la asistencia a clases, estos serían los cursos presenciales. Son el modelo de formación más tradicional y más antiguo, cuyos orígenes se remontan a las civilizaciones griegas y romanas. En la modalidad presencial el curso se imparte como si se tratara de una conferencia, un orador o profesor habla a un grupo de oyentes o estudiantes, que escuchan y toman apuntes. En una situación intermedia hallaríamos los cursos semipresenciales, que como cuyo nombre indica, realizan parte de la actividad asistiendo a las aulas y el resto desde casa.

De esta manera, ya hemos distinguido el concepto de modalidad de estudios, que se divide entre cursos no presenciales y cursos a distancia. Veamos a continuación como se clasificarían los cursos según ésta última modalidad:

En la actualidad la práctica totalidad de los centros que ofrecen cursos a distancia lo hacen de un modo híbrido a distancia y online, en donde el alumno tiene algunas o todas las facilidades de comunicación con el centro y sus compañeros a través de Internet, pero además el centro le proporciona materiales de estudio en papel, como libros o cuadernos de ejercicios. Así, hoy en día el concepto de “curso a distancia” es casi un sinónimo de “curso online”.

¿Desde cuándo existen los cursos a distancia?

La formación a distancia tal como se conoce hoy en día, la empezaron las universidades en los años 1960, cuyo ejemplo más conocido es la Open University (OU) situada en Milton Keynes, en Buckinghamshire Inglaterra. Desde sus inicios esta universidad se distinguió por dos características: no se tenían en cuenta para el acceso los conocimientos ni títulos que los estudiantes tuvieran (por eso recibe el nombre de universidad abierta), y los cursos se realizaban fuera del campus (a distancia).

Ese modelo fue un éxito de tal magnitud, que no solo existe aun dicha universidad, sino que además se exportó al resto del mundo, donde se formaron universidades de características similares. En España, la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) es el mayor ejemplo, una universidad pública donde se estudia a distancia.

Anteriormente ya se habían realizado algunos proyectos, casi experimentos, de similares características pero a menor escala por parte de empresas editoriales. Destacaban los cursos de corta duración que se vendían por fascículos, como los cursos para aprender idiomas. Cuando se comprobó el éxito del modelo de la universidad a distancia, las editoriales empezaron también a ampliar sus cursos e incluso a ofrecer títulos propios que acreditaban la superación del curso.

El éxito de estos cursos a distancia fue tal, que las editoriales empezaron a crear departamentos enteros dedicados en exclusiva a diseñar e impartir sus cursos. Uno de los ejemplos más destacados y antiguos de España son los cursos a distancia de CEAC, que ahora forma parte del grupo editorial Planeta. CEAC edita y mantiene actualizados sus propios libros, que forman parte del material didáctico de los cursos que imparte. La editorial Planeta agrupa además a otras marcas como Laudeo, especializada en cursos para oposiciones, Deusto Formación especializada en cursos empresariales o Home English especializada en cursos de inglés.

Puedes acceder a la página de centros a distancia para ver los que colaboran con este portal.

¿Para quién es mejor estudiar cursos a distancia?

Existen multitud de factores que pueden influir en la elección de cursos a distancia vs cursos presenciales. El principal factor será la posibilidad de asistir a las clases, pero existen otros muchos no menos importantes:

¿Cuándo es preferible no estudiar cursos a distancia?

Pongamos un ejemplo: Ana vive muy cerca de la Universidad Complutense, donde se hacen varias carreras que a ella le gustan. Dispone de todas las mañanas libres y está segura de que en los próximos cuatro o cinco años seguirá siendo así, además Ana realizó las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25. En este caso, es preferible que Ana estudie en la Complutense y se abstenga de seguir ninguna carrera ni curso a distancia, ya que no le hace realmente falta.

El ejemplo pretende ilustrar que, si tenemos todas las facilidades para estudiar en modalidad presencial, muy a menudo será preferible que optemos por esa opción. A menos que se tengan muy buenos motivos para rechazar una educación presencial, ésta sigue siendo el método clásico o tradicional que mucha gente preferirá, además de que el contacto con los compañeros y el trato más directo con el profesor ofrecen ventajas frente a la educación a distancia.

¿Y si estás en edad de escolarización? Debes tener en cuenta el efecto de la madurez. Para estudiar cursos a distancia, normalmente se requiere una fuerza de voluntad mayor que cuando se asiste a clases presenciales. Es más difícil ponerse a estudiar cuando nadie te obliga, cuando nadie pasa lista, cuando no tienes que ver a ningún compañero. Por eso los cursos a distancia no son adecuados para la mayoría de estudiantes muy jóvenes, sobre todo aquellos que están en edad de escolarización. Los más jóvenes será preferible que asistan a clases en el instituto más cercano, y luego se saquen una carrera en la universidad que les quede más cerca de casa, en pocas palabras, que sigan las vías de estudio más tradicionales.

Más información sobre cursos

Esta web se especializa en los cursos a distancia, tienes acceso a las siguientes secciones:

Centros donde puedes estudiar cursos a distancia.

→ Cursos a distancia clasificados:


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