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Progreso y desarrollo de la Web

La Web ha evolucionado mucho desde su concepción original, páginas de texto estático hasta la actualidad, donde podemos encontrar desde aplicaciones de escritorio hasta redes sociales integradas en la Web. En este artículo trataremos este progreso que ha convertido la Web en la herramienta que es hoy en día.

Te puede interesar leer antes la introducción a la historia de Internet.

La transición de la Web, de páginas estáticas a páginas dinámicas

Tal como hemos comentado, la web se creó para el intercambio de documentos. El acceso a dichos documentos se realiza mediante una dirección llamada URL (Uniform Resource Locator), que suele escribirse en una zona especial del navegador llamada “barra de direcciones”, al escribir dicha dirección, el software navegador solicita el documento al servidor Web que lo contiene, lo descarga del servidor y finalmente lo muestra al usuario.

Estos documentos se escriben en un formato especial, llamado hipertexto y tienen una característica que ha sido fundamental en el desarrollo de la web: los enlaces. Un documento puede contener uno o varios enlaces a otros documentos de la Web, de forma que es posible ir de un documento a otro sin teclear cada vez las direcciones, lo que se conoce como navegar por la Web.

Los dos estándares principales que definen la Web son

La organización W3C (World Wide Web Consortium) mantiene los estándares para los documentos, esto es, las diferentes versiones de HTML y otros formatos relacionados, mientras que el protocolo HTTP, al tratarse de un protocolo de comunicaciones sobre la red Internet, se define en el RFC 2616. Desde un punto de vista técnico, hay que destacar que HTTP está construido sobre la capa de transporte TCP de la red IP, comúnmente conocido como TCP/IP.

Hasta este punto, la web se concibe como un sistema estático en el que un autor, escribe un documento en formato HTML y cuelga dicho documento en un servidor Web. El lector tecleará la URL del documento o lo recuperará desde un enlace y el servidor se limitará a coger el documento y enviarlo al lector. Un sistema como este era perfectamente válido en el contexto académico y científico donde fue diseñado, sin embargo, con una pequeña ampliación en el servidor, era posible multiplicar el potencial de la web.

Esta modificación fue la clave para lo que pronto pasó a conocerse como páginas dinámicas. La idea subyacente es que el servidor no envía al lector un fichero de hipertexto directamente, sino que dicho hipertexto se genera a partir de un programa, de manera que el documento se crea en el mismo instante en que el lector lo solicita. Esto ampliaba mucho las posibilidades del momento, era posible guardar los textos en bases de datos y crear las páginas según la necesidad, o simplificar la creación de sitios web complejos. También se añadió el concepto de parámetro en la URL, de forma que esta, además de indicar el documento que se quiere recuperar, indica también unos parámetros que se enviarán al servidor y este podrá usar para crear documentos a medida. Las URL quedaron con el formato:

http://www.servidor.com/documento.html?parametro1=valor1&parametro2=valor2

que es el formato que se sigue usando en la actualidad. La primera tecnología que se usó en la creación de páginas dinámicas fue CGI (Common Gateway Interface), que no es más que una extensión de los servidores Web, que permite que un programa escrito en cualquier lenguaje, genere el hipertexto de los documentos. Así las primeras Webs dinámicas funcionaban con programas escritos en lenguajes como C, C++ o Perl.

Muy pronto se empezó a trabajar en lenguajes o plataformas especiales para la Web. Aparecieron iniciativas Open Source como el lenguaje PHP (PHP Hypertext Preprocessor) para la creación de páginas dinámicas, creado inicialmente por Rasmus Lerdorf en 1994, y también iniciativas comerciales como el lenguaje ASP (Active Server Pages) de Microsoft o el concepto JSP/Servlets (Java Server Pages) de Sun Microsystems basado en la plataforma Java.

Estas nuevas tecnologías no solo revolucionaron la Web, también proporcionaron un nuevo mecanismo para crear interfaces gráficas para las aplicaciones tradicionales, lo que pasó a llamarse aplicaciones web, de uso muy extendido hoy en día. Debido al carácter distribuido de la web, escribir aplicaciones con tecnología Web como interfaz gráfica proporciona algunas ventajas a la creación de GUIs (Graphical User Interface) tradicionales, la más destacable de las cuales es que los usuarios no tienen que instalar ningún software, les basta con un navegador para poder acceder a la aplicación. Estas aplicaciones empezaron a instalarse en intranets corporativas y en Internet, mediante el uso de passwords.

Existe una estrecha relación entre las aplicaciones web y los portales Web creados con lenguajes en servidor, ya que un portal se puede considerar una aplicación web de uso público, así, podríamos considerar que la Wikipedia es una aplicación web abierta al público. Es en este punto, casi en los comienzos de la web, donde podemos empezar a hablar de web social, por lo menos desde un punto de vista tecnológico.

La web interactiva

En el apartado anterior, se ha visto la forma como los servidores pasaron de simplemente enviar al programa cliente (navegador) la página que le solicitaban, a ser los propios servidores quienes usando programas especiales, generaban las páginas HTML a medida para cada consulta. También llegó el momento en que ciertas personas de Netscape, vieron que esta metodología tenía sus propias limitaciones.

Efectivamente, usando la tecnología de páginas dinámicas generadas por el servidor, cada vez que en la página debe actualizarse alguna información, o simplemente cada vez que el usuario realiza interacciones, la página se debe volver a bajar del servidor, con lo que este debe volver a generarla. Esto se convierte en consultas innecesarias al servidor, consumiendo recursos y ancho de banda para nada, una aproximación totalmente ineficiente.

Así se llegó a la conclusión de que era necesario un lenguaje de programación que se ejecutara directamente en el navegador, y Brendan Eich de Netscape creó Mocha, que más tarde cambió su nombre a LiveScript, y finalmente en 1995 sería renombrado a JavaScript por cuestiones de marketing, por su similitud con el nombre del lenguaje de programación Java, que estaba de moda en aquel momento. Aunque JavaScript muy a menudo se confunde con Java, estos son dos lenguajes diferentes con filosofías totalmente distintas.

JavaScript fue incorporado al navegador Netscape 2.0B3 en Diciembre de 1995 y muy pronto Microsoft copió la iniciativa, creando un lenguaje de programación casi idéntico al que llamó JScript y que incorporó en su propio navegador Internet Explorer 3.0, en Agosto de 1996.

En 1996 Netscape propuso la estandarización del lenguaje JavaScript y se desarrolló el estándar ECMA-262 que también se conoce como ECMAScript. En la actualidad se están haciendo grandes esfuerzos por hacer cumplir dicho estándar a todos los navegadores, ya que las incompatibilidades existentes entre navegadores, incluso entre distintas versiones de un mismo navegador, ponen trabas importantes al desarrollo de aplicaciones web y de la propia web.

Aproximadamente en la misma época que se empezó a extender el lenguaje JavaScript, apareció otro concepto muy importante en la web: la separación del contenido y del estilo o diseño. Cada navegador incorporaba sus propias extensiones para dotar de “estilo” a las páginas web, se entiende por estilo a los colores, lineas, tipos de letra, imágenes y otros adornos que complementan al contenido. Estas extensiones se implementaron directamente sobre el lenguaje HTML, por lo que el contenido (o textos) se mezclaba con todos los aspectos de diseño gráfico en un mismo sitio. La solución a esta ineficiencia fue CSS (Cascading Style Sheets), un lenguaje especial para el estilo, y se reservó HTML solo para los contenidos, de manera que con esta tecnología es posible cambiar todo el aspecto de una página solo modificando su CSS.

Las versiones más recientes de HTML son la 4.01 y XHTML, este último convierte al lenguaje HTML en un dialecto de XML (eXtensible Markup Language) con todas las ventajas que esto supone, como capacidades de validación, intercambio, etc.

AJAX

Si bien JavaScript añade muchas posibilidades de interacción a una página web, el problema de base para el desarrollo de aplicaciones web seguía siendo el mismo, para recuperar alguna información del servidor, aunque solo se tratara de una pequeña porción de una página, era necesario volver a enviar una petición al servidor y eso implicaba volver a cargar toda la página.

Así, Microsoft añadió un objeto ActiveX a su navegador Internet Explorer que permitía realizar una petición a un servidor remoto sin necesidad de recargar la página entera. El objeto en cuestión se llama Microsoft.XMLHTTP. Netscape y el proyecto Mozilla añadieron un objeto similar a sus navegadores: XMLHttpRequest, que realiza la misma función.

Con esta nueva posibilidad, un programa JavaScript es capaz de recuperar información de un servidor web en formato XML o en texto llano, y luego tratarla y mostrarla en la página sin necesidad de recargar la página completa. Esto añade grandes posibilidades de interacción a la web, como ejemplo de lo que es posible hacer con AJAX, puede echarse un vistazo al portal de correo electrónico web de Yahoo!, toda la interfaz utiliza tecnología YUI (Yahoo! User Interface), una librería de uso público creada por Yahoo! basada íntegramente en JavaScript y AJAX.

La Web 2.0

Las tecnologías mencionadas en los puntos anteriores son una de las claves que han permitido el desarrollo de la web social. Se ha "abierto" la web, de forma que cualquier usuario es capaz de añadir contenidos a las páginas, sin necesidad de tener acceso directo al servidor. Los programas que permiten esto se llaman CMS (Content Management Systems) o Gestores de Contenidos, y son posibles gracias a la adecuada combinación de las múltiples tecnologías mencionadas. Un CMS no deja de ser una aplicación web y es posible crearlo con cualquiera de los lenguajes de servidor existentes. Sin embargo, el lenguaje más común con el que se crean sitios públicos es PHP, el lenguaje con que funciona Wikipedia y muchos otros portales. JSP de Sun Microsystems y ASP se usan mucho en software comercial, tanto para CMS privados como para el desarrollo de aplicaciones web.

Otra tecnología que cabe destacar es la redifusión de contenidos. Consiste en poner una parte de los contenidos de una web en un formato especial, como RSS, de forma que sean fácilmente accesibles para otro programa. El programa “lector” se suele llamar agregador, y se limita a recuperar el contenido RSS de uno o más sitios web y publicarlos en otra página web o en un programa de usuario.

Los formatos más conocidos para redifusión son RSS (Really Simple Syndication o Redifusión Realmente Simple) y Atom. Ambos son dialectos de XML de forma que pueden ser validados, generados y procesados automáticamente de una manera muy sencilla y estandarizada.

Destacar que uno de los avances que hemos mencionado respecto de las aplicaciones web, el hecho de que no es necesaria la instalación de ningún software adicional, es también aplicable y una de las causas del éxito de la Web Social o Web 2.0. El usuario solo necesita un navegador para poder convertirse en editor de contenidos, usando las herramientas que los portales Web 2.0 le ofrecen. La tarea de mantener equipos potentes y actualizados pasa a recaer más sobre los ISPs, que deben hacer frente a esta nueva avalancha de información, ofreciendo mayores capacidades en sus servidores y el ancho de banda necesario para todo el intercambio de información.

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